Temas de Salud

Escherichia coli

Algunas cepas de E. coli viven de forma habitual en el tracto digestivo de las personas sanas. Sin embargo, algunas cepas de E. coli han adquirido genes que les permiten causar infecciones en el sistema digestivo y en otras partes del organismo, más frecuentemente en el sistema urinario. E. coli es la causa más frecuente de infección de vejiga en las mujeres.

Estas bacterias también causan infección de la próstata (prostatitis), infección de la vesícula biliar, infecciones que se desarrollan después de la apendicitis y la diverticulitis, infecciones de heridas (incluyendo las producidas por la cirugía), infecciones en úlceras por presión, infecciones del pie en personas con diabetes, neumonía, meningitis en los recién nacidos e infecciones del torrente sanguíneo.

Algunas cepas de E. coli producen una toxina que daña el colon y provoca que se inflame gravemente (colitis). En América del Norte, la cepa E. coli O157:H7 es la más frecuente de todas, pero existen más de 100. A estas cepas se las denomina a veces colectivamente como E. coli enterohemorrágica (entero significa intestinal y hemorrágico significa sangrado).

La infección con estas cepas suele producirse de las siguientes formas:

-Comiendo carne picada que no haya sido cocinada adecuadamente (una de las causas más frecuentes).

-Visitando un zoológico para niños y tocando animales cuyo sistema digestivo sea portador de la bacteria.

-Comiendo alimentos preparados que se hayan lavado con agua contaminada o contaminados con estiércol del ganado.

-Ingiriendo agua en piscinas insuficientemente cloradas y cuya agua haya sido contaminada con heces de personas infectada.

-Una higiene inadecuada, particularmente frecuente entre los niños pequeños que usan pañales, puede transmitir la bacteria de persona a persona.

Los síntomas empiezan aproximadamente 3 días después de la exposición. Los afectados sufren un dolor abdominal con retortijones intensos acompañado de diarrea acuosa, que suele convertirse en sanguinolenta en 24 horas (en ocasiones esta enfermedad se conoce como colitis hemorrágica.) Suele presentarse dolor abdominal y diarrea muchas veces al día; también se siente una frecuente necesidad de defecar, aunque la mayoría de las veces no se consiga. La mayoría de los infectados no tienen fiebre.

Para su diagnóstico se toman muestras de sangre, heces, a veces orina u otro material infectado y se envían al laboratorio para realizar un cultivo bacteriano; la identificación de las bacterias en la muestra confirma el diagnóstico. Si se identifican las bacterias, se examinan para ver qué antibióticos son más efectivos contra ellas.

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